lunes, 13 de febrero de 2017

CELEBRACIÓN DEL DIA MUNDIAL DE LOS HUMEDALES 2017. 3ª PARTE: SALIDA ORNITOLÓGICA GUIADA "RECORRIENDO LOS HUMEDALES DE SALBURUA". Vitoria-Gasteiz (ÁLAVA/ARABA). 11-2-2017.

Una semana después, nos volvemos a dar cita en los humedales de Salburua para la tercera actividad de esta trilogía de celebración del Día Mundial de los Humedales 2017. Para esta ocasión teníamos organizado en colaboración conjunta con la Delegación de SEO/BirdLife en el País Vasco, un recorrido ornitológico guiado por esta joya de la naturaleza alavesa, dando a conocer los valores naturales de gran importancia ecológica por las que posee las figuras de protección de Humedal de la lista Ramsar, Lugar de Importancia Comunitaria (LIC), Zona de Especial Conservación (ZEC) y por supuesto perteneciente a la Red Natura 2000.





Congregados en el parking del centro Ataria, presentamos la actividad ante el nutrido grupo de alrededor de 25 personas que asistieron interesadas en nuestra actividad. 

Tras las consabidas presentaciones y como en anteriores salidas guiadas, fuimos explicando el por qué de la celebración de este día y de nuevo la imprescindible función ecológica que cumplen los humedales y sus múltiples beneficios tanto para los seres vivos y los hábitats donde viven como para toda la sociedad, que los necesitamos en la medida de que son los ecosistemas que nos surten del elemento más vital que es el agua dulce.


 
 
  
Incidimos de nuevo, ahora para el público vitoriano, en una de las ventajas que nos aporta la conservación de estos hábitats tan frágiles y tan expuestos a la transformadora y destructiva acción humana: uno de los beneficios que recalcamos desde SEO/BirdLife en el lema de este año para este evento: "Los humedales sanos nos ayudan a hacer frente a los fenómenos meteorológicos extremos". Hicimos partícipes de esta cualidad recordando los casos de algunos de los inviernos de estos últimos años en los que se han producido temporales continuos de fuertes lluvia y en ocasiones, nevadas, explicando cómo gracias a que tenemos los humedales de Salburua, se evita que los daños producidos por las inundaciones sean graves y de mayores pérdidas en el campo ya las balsas y los arroyos y ríos que surten al humedal, como el Errekaleor, el Alegría y el Santo Tomás, sirven de aliviadero y desaguan el exceso de las crecidas provenientes de los montes de Vitoria, evitando que la riada entre en la ciudad.

 

Los daños al cien por cien no se pueden evitar, pero si ya de por sí, con el papel que juega el humedal, se anegan bajos, sótanos y garajes del anexo barrio de Salburua, nos podemos imaginar los grandes problemas que causarían las avenidas de agua si no existiese.

Al hilo de ello, fuimos introduciendo al público de forma breve en la historia del humedal y como ha llegado a tener el aspecto tan magnífico que ahora muestra, realizando una interpretación del paisaje y la morfología del terreno donde se asienta: Un enorme acuífero subterráneo, que ocupa gran parte de la Llanada Alavesa y que por una surgencia se filtra inundando estos terrenos por presentar un alto nivel freático de las aguas. 

 

Explicamos como desde tiempo inmemorial los humedales son un tipo de hábitat muy frágil y sujeto a un fuerte empeño por parte del ser humano, de desecarlos, ya fuera para transformarlos en cultivos, construcción de infraestructuras o simplemente por la supuesta insalubridad de estos entornos, en los que abundan los insectos y que fruto de la ignorancia, se tildaba a las aguas estancadas como foco de enfermedades.

Desgraciadamente un alto porcentaje de los humedales peninsulares han desaparecido, unos abandonados y utilizados de escombrera y vertedero y otros muchos desecados intencionadamente por la ambición humana. Salburua, no se libró de ello y el principio del fín ocurrió en 1847, hasta terminar por completo en los años 30 del pasado siglo para utilizar el entorno para cultivos. 


Salburua desde siglos atrás tuvo fama de lugar de mucha vida silvestre y muchos animales que se cazaban. Esta cualidad fue muy tenida en cuenta por las gentes de los pueblos de alrededor. Tras décadas de abandono, en las que el hábitat se degradó gravemente, utilizándose como escombrera e incluso con episodios de chabolismo.

No obstante todo cambiaría en el lapso de los últimos años de la década de los 90, cuando desde el organismo municipal del Centro de Estudios Ambientales (CEA), se empezarían a acometer los trabajos del proyecto de recuperación de los humedales, tratando de recuperar esa gran biodiversidad que atesoraba.

Les explicamos como la fauna volvió al lugar, ya en el año 96 llegaron 2000 aves acuáticas. El resto ya lo conocemos tod@s.

 
 
 
 

Y tras estas explicaciones introductorias que les sirvieron para interpretar el paisaje y su evolución, iniciamos el recorrido del plácido paseo que resulta caminar por el sendero que conduce al observatorio "Los Fresnos", entre la agradable sintonía de los cantos de las aves. Las paradas interpretativas las encaminamos a que conocieran no solo las aves que eligen Salburua como refugio, lugar de cría o de invernada, sino también en la vegetación, arbustos y masa arbórea como la del bosque-isla, de robles comunes (Quercus robur), restos, como en varios lugares de la Llanada, de aquel inmenso bosque de robles que cubría la comarca hace siglos y que en esta comarca ha arraigado tan eficazmente debido a su querencia por los suelos frescos, profundos y que no desdeña los sustratos permeables e inundados como éste.




La confiada presencia de los ciervos siempre llama la atención sobretodo a los niñ@s. Durante el sendero escuchamos al potente trino del cetia ruiseñor (Cettia cetti), vimos correr a esconderse a los mirlos comunes (Turdus merula), encontramos restos del festín caracolero del zorzal común (Turdus philomelos), encontramos al petirrojo europeo (Erithacus rubecula) muy atento a nuestros pasos y carboneros comunes (Parus major) se cambiaban inquietos de rama. 



Entramos en el observatorio, a disfrutar de la preciosa estampa que ofrece la balsa desde donde la identificación de especies se fue animando poco a poco: silbones europeos (Anas penelope), ánades rabudos (Anas acuta), ánades frisos (Anas strepera), ánades azulones (Anas platyrhynchos), porrones europeos y porrones moñudos (Aythya ferina) y (Aythya fuligula), respectivamente, fochas comunes (Fulica atra), zampullines chicos (Tachybaptus rufficollis), somormujos lavancos (Podiceps cristatus), Garceta común (Egretta garzetta), Garza real (Ardea cinerea), garcillas bueyeras (Bubulcus ibis), milano real (Milvus milvus), aguilucho lagunero occidental (Circus aeroginosus), andarríos chico (Actitis hypoleucos), cigüeñas blancas (Ciconia ciconia), ánsares comunes (Anser anser), que ya más de 10 parejas crían aquí desde hace unos cuantos años, un dato a tener en cuenta en un ave que por estos lares solo se acercaba a pasar el invierno y gran migradora, gallinetas comunes (Gallinula chloropus), agachadizas (Gallinago gallinago), gaviotas reidoras (Chroicocephalus ridibundus), gaviotas patiamarillas (Larus michahellis) y cormoranes grandes (Phalacrocorax carbo).

 


El tiempo se pasó en un vuelo (nunca mejor dicho) y hacia las 14:30 h, dimos colofón a este paseo guiado, con el público satisfecho, habiendo asistido a uno más de los cotidianos espectáculos que ofrece la naturaleza, en este caso, a un paso de nuestros hogares, con unos actores, los animales, que nunca defraudan y siempre nos hacen aprender y nos sacan una sonrisa. 





Y con ésta, culminamos por este año la trilogía de actividades de celebración del Día Mundial de los Humedales 2017. Muchas gracias a tod@s por asistir. 



Cronica:JJavier y Ana Mar
Fotos: Felix, JJavier y Ana Mar 












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