lunes, 6 de febrero de 2017

CELEBRACIÓN DEL DIA MUNDIAL DE LOS HUMEDALES 2017: 2ª PARTE: RECORRIDO ORNITOLÓGICO POR EL PARQUE DE MENDIXUR Y HUMEDALES DE SALBURUA (Álava/ Araba) 4-2-2017

Tras la primera actividad de celebración del Día Mundial de los Humedales 2017 en Urdaibai, toca el turno de los humedales alaveses: las colas meridionales del embalse de Ullibarri-Gamboa, correspondientes al parque ornitológico de Mendixur y los humedales de Salburua: importantísimos ecosistemas elegidos por miles de aves de decenas de especies como lugar de paso en su periplo migratorio hacia tierras tropicales africanas y por supuesto como lugar de invernada para una gran parte de ellas. Cualidades ecológicas que les han hecho que figuren con el máximo rango de protección como humedales incluídos en la lista del Convenio Ramsar. 




Empezamos dirigiéndonos al parque de Mendixur, donde se respira una paz especial, solo escuchándose los sonidos de la naturaleza, los cientos de idiomas en los que se comunican las criaturas del medio natural. 



 


Como es habitual hacer en este paraje, visitamos los dos observatorios habilitados para el disfrute de la contemplación ornítica, empezando por el llamado "Los carboneros" al que se accede por la corta senda "Errekabarri" que se adentra en el bosque de ribera, otro de los ecosistemas que posee este espacio seminatural o naturalizado además de como es obvio la propia lámina de agua. Y decimos seminatural o naturalizado porque en realidad éste es un paraje transformado por la mano humana, por la construcción en 1957 del embalse de Ullíbarri-Gamboa que abastece de agua a Vitoria-Gasteiz y a Bilbao y a sus respectivas comarcas. 
 

La construcción del embalse llevó a cabo la inundación de los bosques de roble común (Quercus robur), roble marojo (Quercus pyrenaica), castaños (Castanea sativa), huertas y campos de labor del Valle de Gamboa, quedando los quejigales (Quercus faginea), como orla arbórea y arbustiva circundante.

Sin embargo, décadas después la labor lenta pero sin pausa de la naturaleza y los elementos del biotopo: el suelo, el clima y sus organismos vegetales y animales hicieron posible la adaptación al lugar y la naturalización componiendo un espacio que ha significado para muchísimas especies de flora y fauna, un lugar lleno de vida y especialmente para las aves: hogar, refugio, fuente de alimento, descanso o lugar de cría.

Al adentrarnos por el caducifolio bosque ripario de árboles de la familia del sauce: sauce blanco (Salix alba), mimbrera (Salix purpurea), Salguero negro (Salix atrocinerea), escuchamos a petirrojos (Erithacus rubecula), carboneros comunes (Parus major) y cetia ruiseñores (Cettia cetti). 



Dentro ya del pétreo observatorio pudimos contemplar deambular unos pocos metros delante de nosotros, en el hábitat de las aguas someras a las aves acuáticas más palustres: somormujos lavancos (Podiceps cristatus), fochas comunes (Fulica atra), una de las especies más abundantes tanto en invierno como el resto del año, gallinetas comunes (Gallinula chloropus), zampullín chico (Tachybaptus rufficollis) y zampullín cuellinegro (Podiceps nigricollis), fácil de ver por Mendixur. Un poco más allá, en aguas abiertas: un concurrido grupo de porrones moñudos (Aythya fuligula), algún porrón europeo (Aythya ferina), ánades frisos (Anas strepera), cercetas comunes (Anas crecca) y ánades azulones (Anas platyrhynchos). Por otra parte unas pocas gaviotas reidoras (Chroicocephalus ridibundus) y gaviotas patiamarillas (Larus michahellis) daban un sobrevolaban cerca de las orillas, donde se podía apreciar la presencia de algunos ánsares comunes (Anser anser), garcetas comunes (Egretta garzetta) y garcillas bueyeras (Bubulcus ibis). 

 


Desde allí, desandamos el camino hasta el cruce con el otro sendero: la senda "Biributxi", que conduce a lo largo de 1 km. hasta el observatorio de "Los buceadores", un paseo que es un deleite, bordeando la orilla, con el agua a un lado y los campos de labor y pastizales al otro, y a ratos en un pasillo de arbustos y bosque de ribera, parando por momentos para avistar el vuelo del milano real (Milvus milvus), el cernícalo vulgar (Falco tinnunculus) y los revoloteos del colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros) y el posado del escribano soteño (Emberiza cirlus). Desde este magnífico oteadero de madera, más adentrado en la lámina de agua, ya en aguas abiertas y más profundas es un buen emplazamiento para ver más cerca a las aves eminentemente acuáticas como las anátidas, cormoranes, gaviotas, garzas y somormujos.

 


Tras un rato de disfrute contemplativo, vuelta a los coches para la última parada de hoy, y ver caer la tarde en Salburua, una de nuestras zonas de campeo y observación más habituales, desde el observatorio "Los fresnos", viendo como las aves acuáticas se preparaban para ocupar sus lugares de dormidero: En la conocida isleta de guijarros, uno de los sitios más concurridos de la balsa de Arkaute, permanecían un buen grupo de avefrías (Vanellus vanellus), las preciosas agachadizas comunes (Gallinago gallinago), con sus longilíneos picos, cucharas comunes (Anas clypeata), ánades azulones (Anas platyrhynchos), y una numerosa representación de gaviotas: reidoras (Chroicocephalus ridibundus) y patiamarillas (Larus michahellis). 

 
 



 
 
 
   


Por el resto de la superficie de la balsa: los ánades rabudos (Anas acuta) y silbones europeos (Anas penelope), procedentes de Escandinavia y de Rusia, que todos los inviernos nos brindan su presencia; ánades frisos (Anas strepera), cercetas comunes (Anas crecca), fochas comunes (Fulica atra), garcetas comunes (Egretta garzetta), garcillas bueyeras (Bubulcus ibis), somormujos lavancos (Podiceps cristatus), andarríos chico (Actitis hypoleucos), cormoranes grandes (Phalacrocorax carbo) y cigüeñas blancas (Ciconia ciconia). Tampoco falta a lo largo de todas las orillas el repetitivo y penetrante canto del cetia ruiseñor (Cettia cetti), el petirrojo europeo (Erithacus rubecula) y los mirlos comunes (Turdus merula), por el sendero. Al filo del anochecer, cuando las espectaculares nubes danzantes de los estorninos negros (Sturnus unicolor) se adueñaron del cielo y en pocos minutos ocuparon sus aposentos arbóreos, dimos fín a nuestra excursión ornitológica, habiendo disfrutado de un maravilloso día entre compañer@s, y excursión que tendrá su continuación en este mismo lugar "SALBURUA" la semana siguiente.




 

Crónica: Ana Mar y JJavier
Fotos: Ana Mar y JJavier


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