jueves, 12 de noviembre de 2015

EXCURSIÓN A LOS ALREDEDORES DEL VERTEDERO DE GARDELEGI. (Gardelegi. Vitoria-Gasteiz ) Y OBSERVATORIOS DE SALBURUA. 7-11-2015


Este sábado 7 de noviembre organizamos una excursión a los alrededores del vertedero municipal de Gardelegi, ubicado a las afueras de Vitoria-Gasteiz con el objetivo de observar las aves rapaces, sobretodo las carroñeras, además  de otras aves que se congregan allí en busca de alimento.



A pesar de la imagen que se tiene de los vertederos como sitios insalubres y desagradables, desde el punto de vista ornitológico, observar desde los aledaños el recinto, resulta una experiencia  sorprendente  dada la numerosa concentración de aves que se puede ver. 



Aunque,  no podemos olvidar, que los vertederos son verdaderas trampas mortales para las aves,  ya que en ellos consumen  productos tóxicos,  plásticos  y basura que algunas veces obstruyen su garganta o el tracto digestivo provocándoles la muerte por malnutrición o inanición.

 

Llegamos a las 10:00h de la mañana al parking del pueblito de Lasarte, muy cercano al barrio de Armentia, situado en la periferia Sur de la ciudad. 


Desde donde se puede acercar subiendo a través de un corto sendero hasta las inmediaciones del vertedero.



La bonanza climática del presente otoño y las cálidas temperaturas de este "Veranillo de San Martín" adelantado, invitaban al paseo.  Antes de ponernos en camino, en los jardines y huertas de los chalets de Lasarte los paseriformes se mostraban activos pidiendo su cuota de protagonismo: un Mosquitero común (Phylloscopus collybita), Urracas (Pica pica), Currucas capirotadas (Sylvia atricapilla) 


Estorninos negros (Sturnus unicolor)



Gorriones comunes (Passer domesticus), Gorrión chillón (Petronia petronia), Escribano soteño (Emberiza cirlus), Lavandera blanca (Motacilla alba) Verderón común (Chloris chloris) y nuestros ya  inseparables compañeros de campo los Petirrojos europeos (Erithacus rubecula), que según llegamos empezaron a observarnos y nos siguieron durante todo el camino.






Según íbamos subiendo, observamos la vegetación de carácter mediterráneo que aflora a ambos lados del camino. Quejigos (Quercus faginea), Encinas (Quercus ilex), Rosal silvestre (Rosa canina), Enebro (Juniperus communis), entre otros.  



Las aves se nos iban cruzando, al igual que libélulas y mariposas que distraían nuestros ojos, la mariposa Sofía (Issoria Iathonia), Colias croceus y otra de la familia Lycaenidae.




Al llegar a la parte trasera del vertedero, asomados parcialmente a la cubeta de residuos avistamos a los alados comensales de este espacio. El vertedero de Gardelegi, situado junto a la carretera de Vitoria-Gasteiz a Laguardia (A-2124) tiene una longitud de unos 2 km, está orientado en dirección N-S y cuenta con una superficie de 85 hectáreas aprox. que está proyectado ampliar. En funcionamiento desde el año 1973, según datos del año 2001, en esas fechas la cantidad de residuos sólidos (el 70% de ellos, residuos de construcción), que generaba la ciudad era una media de 355 kg. por habitante/año y para entonces este depósito de residuos, ya se estaba quedando pequeño. 




Todas las épocas del año son idóneas para ver a las aves acudir a llenar el buche, pero en invierno es el mejor momento, tanto por la observación ya que muchos árboles de la falda de este monte se  encuentran sin hojas y se puede ver más nítidamente el depósito, como por la oportunidad de otear a poca distancia a los milanos reales y demás aves carroñeras. 




El hecho de poder obtener comida fácilmente de la basura orgánica que el ser humano desperdicia, es un filón para varias especies de aves. Unas tan oportunistas como los milanos, en esta época el real (Milvus milvus), Busardos ratoneros (Buteo buteo), las voraces Gaviotas patiamarillas (Larus michahellis) y también las Gaviotas reidoras (Chroicocephalus ridibundus) y otras de variada pirámide nutricional como las cigüeñas blancas (Ciconia ciconia). También se pueden ver garzas reales (Ardea cinerea) aunque en menor número y sobretodo, en un lugar así no podía faltar la presencia de las aves carroñeras, los sanitarios de la naturaleza: los buitres leonados (Gyps fulvus) muy numerosos y en época estival no podía faltar el alimoche (Neophron percnopterus).



Era por tanto, éste,  un buen momento para disfrutar contemplando el comportamiento de las aves en estos sitios tan especiales. El vertedero de Gardelegi un punto destacado para el Buitre leonado (Gyps fulvus) como para el Milano real (Milvus milvus) ya que ambos se reparten los dos montes situados al oeste del depósito, utilizándolos como dormidero. Ésto constituye un recurso importante para poder realizar los censos poblacionales del Milano real, una especie que como reproductora en el Pais Vasco está en peligro de extinción con una población de menos de 100 individuos. En otoño-invierno los milanos reales que se observan son migradores procedentes de Centroeuropa, Escandinavia... y muchos (208 ejemplares según el últimocenso de invernantes del 2014 ) vienen a pasar el invierno en Euskadi.
  

Estando allí pudimos ver como los milanos reales efectuaban cicleos y vuelos de inspección alrededor del encinar, era una ocasión magnífica para verlos de cerca, repitiendo sus acrobáticos paseos aéreos: dormidero-bosque y viceversa. Por otra parte la nutrida colonia de buitres leonados cicleaba a bastantes metros más de altura, aprovechando las térmicas, mientras unos pocos individuos permanecían posados aún en su dormidero. 


 Es sorprendente poder ver como se arremolinan en la cubeta del depósito puntuales, esperando pacientemente la llegada de los camiones que depositan y remueven la basura. 



Cuando esto ocurre y de ello fuimos testigos, la algarabía de buitres leonados, milanos reales, gaviotas patiamarillas (Larus michahellis) y Cigüeñas blancas (Ciconia ciconia) volando y descendiendo sobre las montañas de basura es sencillamente un espectáculo. 



Por minutos se van turnando y los códigos de comportamiento de cada especie determinan la actuación a la hora de conseguir alimento en este espacio compartido. Las cigüeñas blancas se fueron situando a un lado de la cubeta, todas juntas, en compañía de las gaviotas patiamarillas que permanecian en tierra. 



 

Otra rapaz que vino a vernos fue un Busardo ratonero (Buteo buteo), descendiendo del cerro. También aparecieron unas Cornejas negras (Corvus corone).




Cumpliendo con lo programado y comprobando que las carroñeras y milanos se iban dejando de ver, hacia las 12:30h, desandamos el camino para dirigirnos después a Salburua donde nos esperaban más compañeros del grupo.




Recorrimos el itinerario habitual hasta los dos observatorios: el de los Fresnos y a última hora del atardecer, el de las Zumas. Durante el paseo, nos llamó la atención la visión de dos enormes avisperos en lo más alto de la copa de dos árboles, uno en la chopera de Betoño y el otro en el robledal-isla. Intuimos que presumiblemente eran de la Avispa asiática (Vespa velutina), especie invasora muy agresiva con las avispas y abejas autóctonas, que se está extendiendo por Europa. 






La luminosidad otoñal de este día, propiciaba una tarde con un ambiente estupendo para el paseo y disfrute de la naturaleza. Entre los colores amarillentos y ocres de los carrizales y juncales, los sienas y marrones de las hojas caducas contrastando con los azules de las balsas. Toda una gama cromática propia de una pintura impresionista.





Escuchamos el potente trino del Cetia ruiseñor (Cettia cetti), el "relincho" del Pito real (Picus viridis), el "tec,tec" de la Curruca capirotada (Sylvia atricapilla), al Mirlo común (Turdus merula) y al Petirrojo europeo (Erithacus rubecula), que se exhibía a escasos metros de nosotr@s, cantando y mirando a todos lados,  al Colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros), Pinzón vulgar (Fringilla coelebs), Mosquitero común (Phylloscopus collybita), Zorzal común (Turdus philomelos), Cornejas negras (Corvus corone), Chochín europeo (Troglodytes troglodytes), Herrerillo común (Cyanistes caeruleus), Lavandera blanca (Motacillaalba).



En la balsa de Arkaute: Ánades azulones (Anas platyrhynchos), Cucharas comunes (Anas clypeata), Ánades frisos (Anas strepera) un tempranero ejemplar de Ánade rabudo (Anas acuta ),- habitual invernante de Salburua -, Fochas comunes (Fulica atra), Zampullín común (Tachybaptus rufficollis), Gallineta común (Gallinula chloropus), Garza real (Ardea cinerea), Garceta común (Egretta garzetta), Cormoranes grandes (Phalacrocorax carbo), Cigüeñas blancas (Ciconia ciconia), un Halcón peregrino (Falco peregrinus), cuya intimidatoria presencia en vuelo asustó e hizo despegar a las anátidas.



Las repetidas zambullidas de un Martín pescador (Alcedo atthis) desde cada uno de los postes en el que se posaba, fueron instantes para imprimir como foto en la memoria.
 

Con esa imagen y viendo el transcurrir tranquilo del atardecer, nos fuimos al observatorio de las Zumas. Al atardecer, con las últimas luces rojas del ocaso y el cielo tornándose violáceo por momentos presenciamos otro hermoso espectáculo del día


primero cientos y enseguida miles, de Estorninos negros (Sturnus unicolor), agrupados formando enormes nubes de siluetas negras, situándose primero en los álamos y chopos que utilizan de dormidero.


Iban llegando escalonadamente, unos grupos más numerosos que otros y de manera ordenada fueron copando todas las ramas de los árboles. Cuando parecía que todos habían llegado al alojamiento, sorprendentemente despegaban de allí un grupo detrás de otro, formando de nuevo en el cielo, negras y gigantescas negras nubes de miles de individuos, 

danzando en el aire y formando con sus vuelos caprichosas formas, desplazándose de manera perfectamente coordinada, sobrevolando por toda la balsa. Era impresionante verles pasar sobrevolando el observatorio, en una atmosfera sonora de miles de siluetas negras, (tal vez 2000 estorninos quizás más ), para volver a colocarse en su dormidero. Con la oscuridad adueñándose del entorno, fuimos regresando, dando por terminada una estupenda jornada de pajareo,   disfrutando de la naturaleza y dejando en la memoria hermosos momentos para recordar.  


  
Cronica y Fotos: Jjavier Frias y Ana Mar



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