jueves, 27 de febrero de 2014

FIN DE SEMANA POR LOS HUMEDALES FRANCESES RESERVA ORNITOLOGICA DE LE TEICH ( Arcachon ) LA ROSELLE e ISLA DE RÉ. 14,15 y 16 de febrero

    Voilá!!!  En esta ocasión cruzamos la muga y organizamos una salida de fin de semana por los humedales del país vecino, concretamente por la reserva ornitológica de Teich, La Rochelle y la isla de Ré,  ésta última con el objetivo de intentar observar al Búho nival (Nyctea scandiaca).
 



    Dedicamos el viernes como día de viaje hasta las cercanías de la localidad de Le Teich, en la Bahía de Arcachon, en la región de Aquitania, y a unos 50 Km. de Burdeos. Según llegamos dimos un paseo por Arcachon, llamándonos la atención las blancas fachadas de sus coquetos edificios y dando al conjunto un aspecto pulcro y muy cuidado, como si se tratase de un decorado. No falto un brindis por los que allí estábamos y por los compañeros que no pudieron venir.



    El sábado, metimos nuestras ganas y entusiasmo en las mochilas, convencidos de que tendríamos un día intenso de observaciones y nos dirigimos a la reserva ornitológica de Teich, a orillas de la bahía de Arcachon. Paraje de 120 hectáreas en la desembocadura del río Eyre, constituyendo un valioso y privilegiado humedal que alberga bosques, marismas, lagunas, carrizales y prados.



    El recorrido consiste en un itinerario  perimetral, que en total son 6 Km. de circuito. Aunque no parezca mucha distancia, la superficie del parque es bastante grande, por lo tanto, es recomendable, para disfrutarlo con más tranquilidad, verlo en dos días ya que dispone de 20 largos y espaciosos observatorios. Conviene tener esto en cuenta ya que detenerse a mirar en cada uno de ellos hace que, nunca mejor dicho, se pase el tiempo volando y que al visitante le ocurra como a nosotr@s, que terminamos el recorrido a todo correr justo a la hora de cerrar. Un día se nos hizo tremendamente corto.



    En invierno el horario es de 10:00 h - 18:00 h, ampliándose hasta las 19h en primavera y hasta las 20h en verano.



    Iniciamos la andadura en sentido contrario, visitando en primer lugar el observatorio nº 20, para ello atravesamos un bonito jardín con comederos, en donde nos llamó poderosamente la atención un inquieto Trepador azul (Sitta europaea) que acudía solícito al comedero picoteándolo con avidez. También revoloteaban por allí Herrerillos comunes (Cyanistes caeruleus), Zorzales comunes (Turdus philomelos), Carbonero común(Parus major), Pinzones vulgares(Fringilla coelebs), Estorninos negros(Sturnus unicolor) un Pito real (Picus viridis) y un Pico picapinos(Dendrocopos major).



    Siguiendo  por el sendero encontramos  "Le Chemin des outils" o Camino de los útiles, donde  hay unos paneles con siluetas de aves en la parte anterior y con la foto de una herramienta en la parte posterior. El nombre del camino hace alusión  a los utiles o  herramientas que el ser humano ha fabricado inspirándose en la forma del pico de algunas aves y como lo utilizan para alimentarse, escarbar en el fango, o taladrar agujeros en los árboles. Forma curiosa y didáctica, tanto para niñ@s como para mayores.  Es interesante ver como mediante este juego de correspondencias, se explica  la adaptación al medio que tienen los diferentes seres vivos y como su anatomía ha servido para aprender de ellos y crear una ciencia técnica basada en la Naturaleza: la Biónica.



    Seguimos caminando y por el camino podíamos observar Fochas comunes (Fulica atra) y Anades reales (Anas platyrhynchos) hasta llegar  al observatorio 20, que da a un ecosistema palustre con abundante vegetación de juncos, carrizos, arbustos y arbolado. Aquí destacamos  la visión de 8 Martinetes (Nycticorax nycticorax) adultos y  juveniles, que se encontraban agazapados entre los arbustos, semiocultos detrás de las ramas, aguantando estoicamente el chaparrón que caía en esos momentos. A ratos, en cuanto pasaba la nube, la cortina de agua dejaba paso a algunos claros, en esos instantes el silencio y la quietud del lugar daban una sensación de sosiego maravillosa. Fue entonces cuando pudimos deleitarnos con el paso de una Gallineta común (Gallinula chloropus) saliendo del marjal, un Mirlo común ( Turdus merula), el canto de un Petirrojo (Erithacus rubecula), el vuelo rápido de un Cormorán grande (Phalacrocorax carbo), Garceta grande (Egretta alba), Verderón (Chloris chloris ), un Martín pescador (Alcedo atthis) que pasó rapidamente con un pez en la boca,  Mitos ( Aegithalos caudatus ) y una Totovía (Lullula arbórea) correteando por una de las isletas.



    Una de las observaciones que más comentarios causó fue la presencia de dos conejos (Oryctolagus cuniculus) que se encontraban detrás del gran árbol que hay en frente del observatorio, que jugueteaban  ausentes de nuestras miradas.


    Después de pasar un largo rato allí, proseguimos la ruta en pos de los siguientes observatorios. Conforme íbamos caminando los ecosistemas iban cambiando: marismas, lagunas, bosquetes y a lo largo de ellos fuimos avistando: Cigüeñas blancas(Ciconia ciconia), Gaviota patiamarilla(Larus michahellis ), Garza real(Ardea cinerea), Garceta común(gretta garzetta), Reyezuelo listado(Regulus ignicapilla) Cucharas comunes(Anas clypeata), Cercetas comunes(Anas crecca), Chochín(Troglodytes trogrodytes), Tórtola europea(Streptopelia turtur), Mosquitero común (Phylloscopus collybita), Ánsares comunes(Anser anser), Espátulas (Platalea leucorodia), Bisbitas común (Anthus pratensis)



    Uno de los biotopos más grandes del parque es la zona llamada la "Vassiere des Spatules" es decir “la Marisma de las Espátulas”, con amplias zonas de carrizales, pequeños prados húmedos y algo de arbolado. Bordeándola enteramente se orientan la práctica totalidad de los observatorios y desde ellos atisbamos las especies acuáticas citadas anteriormente, además de la rapaz propia de estos ambientes, el Aguilucho lagunero (Circus aeroginosus) en este caso, la hembra, que sembró el pánico entre las anátidas con sus embestidas de kamikaze para acabar posándose en su típica percha habitual, las ramas secas de los árboles. La Avefrías (Vanellus vanellus), volaban de un lado para otro, Cisnes vulgares (Cignus olor), Gaviota reidora (Chroicocephalus ridibundus) y Anades rabudos (Anas acuta).



    Algunos observatorios eran magníficas atalayas elevadas sobre la laguna, orientadas también a la Bahía de Arcachon, desde donde pudimos ver también a un orden de aves que se había prodigado poco en nuestra visita: los limícolas. Cuando llegamos a la zona en la que el recorrido comparte los dos espacios más predominantes: la marisma y la gran laguna llamada "Le Grand Large"  encontramos  al Rascón (Rallus aquaticus), Zampullín cuellinegro(Podiceps nigricollis), Gavilán (Accipiter nisus), Somormujo lavanco(Podiceps cristatus ), Correlimos comunes(Calidris alpina), una solitaria Barnacla carinegra(Branta bernicla), Archibebes comunes( Tringa totanus), Andarrios chicos(Actitis hypoleucos) Archibebes claros(Tringa nebularia ), Gaviota sombría (Larus fuscus), Chorlitejo grande(Charadrius hiaticula), Correlimos menudo (Calidris minuta), Chorlitos grises(Pluvialis squatarola), Vuelvepiedras(Arenaria interpres), impresionantes los Cormoranes grandes posados en postes en medio de la laguna y más de cien Correlimos comunes.



    Espectacular fue un enorme bando de cientos de Zarapitos reales (Numenius arquata), entre los que se encontraban también Agujas Colinegras (Limosa limosa) y Agujas colipintas( Limosa lapponica ). Pero por encima de todo destacar la presencia predominante por todo el parque, y observable desde la mayoría de los oteaderos de la especie más emblemática de este lugar: el Tarro blanco(Tadorna tadorna ).



    Cercano ya el ocaso, llegamos a la entrada del parque para despedirnos de Teich, maravillados por tan encantador y precioso humedal, habiéndonos fascinado por la importante biodiversidad que posee.




    Marchamos de allí rumbo a la ciudad de La Rochelle, desde donde empezaríamos al día siguiente nuestro desplazamiento hasta la muy cercana isla de Ré en la que teníamos por objeto de deseo la observación del Buho nival ( Nyctea scandiaca ).



    En esta ciudad de la región de Poitou-Charentes nos llamó la atención, su casco histórico y sus recias torres que escoltaban la entrada al puerto viejo, que evidenciaban un floreciente y a la vez turbulento pasado.



    Al pasear por el puerto vimos como nadaban 3 Araos (Uria aalge), uno de ellos no paró hasta salir nadando rapidamente con un enorme botin entre sus fauces: una anguila. Los araos protagonizaron nuestra conversación en la taberna donde degustamos el muy recomendable y delicioso aperitivo típico de la zona : "les moules frites" ( pequeños mejillones cocidos con patatas fritas ). De esta forma pusimos la guinda a un día intenso, soñando ya con toparnos con el Búho nival, del que nos habían llegado noticias de su presencia en la isla.



    El domingo amaneció radiante en La Rochelle, con un  cielo despejado y una temperatura ideal.  A pie de calle las aves salían a nuestro encuentro pidiéndonos a trinos ser anotadas en nuestro cuaderno de campo: Carbonero común (Parus major), Pinzón vulgar (Fringilla coelebs), Tórtola turca (Streptopelia decaocto), Lavandera blanca (Motacilla alba), Palomas torcaces (Columba palumbus), Cernícalo vulgar (Falco tinnunculus), Corneja negra (Corvus corone), Mirlo común (Turdus merula), Estornino pinto (Sturnus vulgaris) y Urracas(Pica pica).



    La isla de Ré es de forma alargada, unos 30 km. de punta a punta y está unida al continente por un largo puente de 3 km. Al recorrerla pudimos disfrutar de su encanto y de su belleza especial, paisajes de pequeñas aldeas de casas bajas, con muchos parajes húmedos y con numerosas cubetas repletas de agua que se usaban para producir sal y que como vimos en algún panel explicativo, los lugareños habían ideado como reconducir el agua por canales y acequias para rellenar la cubetas para la sal, que son terrenos ganados al mar, ya que al parecer antiguamente esta isla en realidad eran tres.



    Mientras buscábamos al  Búho nival, fuimos viendo Perdices rojas (Alectoris rufa), Cormorán grande (Phalacrocorax carbo), Gaviota reidora( Chroicocephalus ridibundus ) y faisanes.



    Preguntamos a algunas personas y a algunos compañeros franceses que por allí estaban con el telescopio en ristre, ya no quedaba lugar a dudas, el Búho nival había sido avistado hacía 2 semanas, la última vez el pasado 6 de Febrero, a partir de ese día ya no había más citas de su posible presencia, ¡ C`est la vie !.



    Aún así, no perdimos la esperanza de que apareciese y dimos largos paseos por varias zonas con el fin de encontrarlo y a su vez  de conocer el entorno y sus avifauna, como las Barnaclas carinegras (Branta bernicla), frecuentes por muchos parajes. Mientras mirábamos entre un nutrido grupo de ellas descubrimos que entre ellas se coló un ejemplar llamativo en cuanto a tamaño,  se trataba de su pariente mayor: la Barnacla canadiense (Branta canadensis ).




    A derecha e izquierda, Tarros blancos, además de Garcetas comunes (Egretta garzetta), Faisanes vulgares (Phasianus colchicus), Tarabilla común (Saxicola torquata), Cernícalo vulgar, hembra de Aguilucho lagunero occidental (Circus aeruginosus), Garza real (Árdea cinerea), Gaviotas patiamarillas (Larus michahellis), Jilguero (Arduelis carduelis), Gallineta común , Ánade friso(Anas strepera) , Cisnes vulgares (Cignus olor), Petirrojo (Erithacus rubecula), Corregimos comunes,  Fochas comunes(Fulica atra), Busardo Ratonero (Buteo buteo), Halcón peregrino (Falco peregrinus).



    Nuestros pasos nos llevaron hasta la llamada Reserva natural de Lilleau des Niges, Marais (marismas) du Fier, que es la zona de más cubetas de agua para el aprovechamiento de la sal. Aquí fue donde además de la Barnaclas carinegras y canadiense, vimos Gaviotas sombrías (Larus fuscus) , Archibebes claros (Tringa nebularia), Archibebes comunes ( Tringa totanus ), Somormujo lavanco con plumaje invernal ( Podiceps cristatus), Zampullín chico (Tachybaptus rufficollis), Cormorán grande , Espátula (Platalea leucorodia) y unos graciosos conejos (Oryctolagus cuniculus), que saltaban cruzando las salineras.



    De allí nos dirigimos a uno de los faros de la isla situado en una de las zonas más aprovechadas para la actividad turística con varios establecimientos hosteleros. Desde la atalaya del faro, disfrutamos de unas vistas espectaculares de la playa, entretenidos en los numerosos limícolas que se congregaban en la playa como los Correlimos tridáctilos (Calidris alba), Correlimos comunes (Calidris alpina), Vuelvepiedras (Arenaria interpres), Cormorán grande, Gaviotas reidoras , Gaviotas patiamarillas... y en pocos minutos la pleamar reclamó su parte de litoral, entonces aparecieron dos Gaviotas argénteas, Gaviones atlánticos ( Larus marinus ), un Charrán patinegro (Sterna sandvicensis) un colimbo grande y para finalizar , el Zampullín cuellirrojo ( Podiceps auritus ).



    Con esto, dimos colofón a nuestra visita por esta isla de precioso y pintoresco entorno, con unas gentes seguramente de una marcada y particular personalidad, dotada de un sosiego y una brisa que le dan un carácter muy propio y que en opinión de tod@s, resultaría ideal para una estancia de meses para empaparse de su especial naturaleza.



    Por ende, con un largo viaje de regreso por delante nos despedimos de la costa francesa, y de unos parajes, pueblos y paisajes que nos han dejado prendados. Este fin de semana en el país vecino lo guardaremos bien en nuestra mente. Oh, lá lá. Au Revoir !!!

Crónica: Jjavier y Ana Mar.
Dibujo de Nor Fuente, Fotografías de Javier Frías y Edv de la Parte

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